Hola hola!
Después de la marabunta de la feria y de un finde de trabajo aburrido en Mediamarkt, y otro sin casi clientes en Primor vamos al lío con una nueva reseña, y no es ni más ni menos que la finalista del último Premio Planeta. Me gusta mucho la autora y como escribe, me alegré mogollón de que quedara finalista y quería leer su novela sí o sí así que cuando la recibí por parte de Editorial Planeta fue todo un alegrón. Hoy os voy a hablar de la novela Cuando el viento hable, de Ángela Banzas.
Os dejo la portada y la sinopsis, y mis impresiones! ¿Me habrá gustado? ¿Estará justificado el premio? Os lo cuento todo!
Sofía nace en el otoño de 1939, tras una tragedia familiar, y crece rodeada de secretos en la Galicia rural de la posguerra. Sus abuelos paternos la crían bajo una estricta vigilancia, mientras su padre, un bibliotecario que vive oculto en las sombras, le alimenta la imaginación con historias fantásticas.
Ella no entiende de qué la esconde su familia ni quién es esa niña que se le aparece como una alucinación. Tras ser ingresada en el Hospital Real de Santiago, encuentra refugio en Julia, su primera gran amiga. Allí, los pasillos clandestinos y los rastros de un pasado enterrado emergen para desvelar nuevos misterios. ¿Qué pretende ese joven de ojos verdes que ha irrumpido en su vida y parece tener tantas respuestas?
Cuando el viento hable explora el poder de la imaginación frente al horror, y el amor como última esperanza. Porque, incluso en los momentos más sombríos, una gran historia puede salvarnos la vida.
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Opinión y Reseña:
En esta novela nuestra protagonista absoluta va a ser Sofía, que nacerá marcada por la desgracia y la fatalidad, ya que su madre muere en el parto. Esto deja a la familia devastada, sus abuelos se harán cargo de ella y su padre a ratos, porque a parte de estar sumido en el dolor, en esta familia como en tantas de la época, hay mucho que callar y que esconder, por eso el padre de la niña casi no se deja ver y no está mucho, pero sí es cierto que por las noches sube donde duerme su hija para contarle cuentos e historias y dar rienda suelta a la imaginación. Ya que es bibliotecario, o como a ella le gusta llamarlo "El Guardián de los Libros", algo que entenderemos más adelante en la lectura y el porqué de sus ausencias. En cuanto al contexto histórico, la autora lo sitúa ni más ni menos que en 1939, justo después de finalizar la guerra. Estamos en tierras gallegas y el miedo, las dudas, la incertidumbre y las sospechas siguen en el aire. La tensión se puede cortar. Como decía, muchas familias tienen mucho que esconder, incluso a niñas. A Sofía no le dirán nada a las claras, por protección o por miedo a que se vaya de la lengua, la niña vive entre susurros, silencios, frases de su abuela que son refranes certeros de esos que te dejan con la boca callada y no te dejan responder más, y sabiendo que tiene que dormir en un altillo que hay en la casa, al que sube por una escalera que retiran para que parezca que allí no hay nadie, y que todos se ponen nerviosos a las 8 de la noche porque es cuando puede haber una visita de los resquicios del régimen, de personas con gabardina que van haciendo preguntas incómodas y olisqueando cuales perros de caza a ver si detectan a una presa, sea de la edad que sea.
* Roscos de vino riquísimos, y Cuando el Viento Hable, plan de merienda genial!
El abuelo es lo más cercano al amor que conoce Sofía. Primero no quiso ni mirarla, porque de alguna manera la culpaba de la muerte de su hija, pero una vez que la tuvo en los brazos no pudo volver a separarse de ella. Estaba ahí cuando la necesitaba, cuando se caía, tenía algún accidente... Porque el abuelo también desconocía cosas. Y justo a Sofía le pasan muchas cosas peligrosas, como cuando se cayó de la bicicleta y fue a parar a una axerquía con agua y casi se ahoga.. Y en esos momentos se le presenta la imagen de una niña como si fuera una aparición, una niña que se parece a ella, y que la salva del peligro que le acecha. Ésto es algo que Sofía no ha contado, porque ella también guarda sus secretos.
Todo se precipita cuando con 9 años, Sofía tiene un accidente que la hace ir al Hospital de Santiago, y allí coincide en la misma habitación con Julia, una niña de su edad que lleva ingresada muchísimo tiempo debido a una enfermedad que no tiene curación. Allí Sofía, que se ha criado sola hará amistad con Julia, que es todo corazón, y pese a lo desgraciado de su situación es una niña contenta y risueña. Sofía le contará historias que salen de su imaginación, esas historias que le ha contado su padre y que ella relata a Julia para que imagine momentos que no podrá vivir nunca y que de esa manera experimente mil cosas. Es una amistad muy bonita de esas que tocan el corazón. Pero a la vez está la otra cara de la moneda, la crueldad de los humanos que no tiene límite. Tengamos en cuenta la época en la que estamos y a lo que se dedicaban muchos médicos del régimen que trabajaban en hospitales y que tenían acceso a todo tipo de enfermos que prácticamente eran abandonados en los hospitales y a todo tipo de aparatos. Algo que ya os digo que pone los pelos de punta.
Sofía no entiende porqué nadie viene a verla. Lo último que recuerda es a sus abuelos hablando con alguien, y que su abuelo recibió una noticia y se sintió indispuesto. La han dejado sola en la habitación con Julia y su mamá y nadie viene a verla, nadie le explica nada, sólo le hacen pruebas y le ponen un tratamiento. Su padre tampoco aparece, y la incertidumbre y el miedo cada vez se apoderan más de ella. Se escapa varias veces de la habitación y se topa en una habitación con un chico mayor que ella, que se llama Daniel y que comparte apellidos con Sofía, por lo que ella empieza a elucubrar que sea su hermano y que esos secretos que arrastra su familia tengan que ver con él. Empieza así una relación de amor odio entre los dos, protección por parte de Daniel, desafíos por parte de Sofía, temeridad la de una, imprudente y arriesgado Daniel. Aparecerán muchos personajes más a partir de ahora, algunos más relevantes y otros más secundarios. A mí no me ha supuesto ningún problema hacerme con los nombres de todos y saber quién era cada uno, pero he leído a compis que se han hecho un poco de lío y tanto personaje les ha sacado un poco de la historia. Yo creo que cada uno tiene su peso, y es necesario. Por ejemplo me ha gustado mucho el padre Avelino, aunque hay veces en las que deconfié de él. No quiero contar mucho más porque la gracias está en que el lector vaya conociendo todo a lo largo de la lectura y descubriendo lo que ocurrió en esta época, tanto en este enclave como en muchos otros sitios de España.
* Real Hospital de Santiago de Compostela en torno al 1936. Foto de archivo.
Uno de los puntos más fuertes de la novela es la ambientación. Los que seáis de la zona vais a poder conocer como fue uno de los monumentos más importantes de la gran Santiago de Compostela. Yo pude estar allí hace bastantes años, y me ha gustado reconocer algunos sitios. Como la autora es de allí, lo conoce todo al dedillo, y me encanta que haya retrocedido hasta esta época tan convulsa en la que tantas cosas atroces pasaron. La narración es exquisita, puedes imaginarte perfectamente acompañando a Sofía en sus escapadas por los recovecos, las escaleras y los pasillos del antiguo Real Hospital de Santiago para buscar respuestas a sus dudas. Las calles de la zona, siempre húmedas por la lluvia, esa atmósfera de un cuento gótico que a veces aparecen en las escenas y las páginas de Cuando el viento hable, con unas descripciones muy visuales y detalladas, que hacen que sea total merecedora del premio que se le otorgó.
La novela es contada por un narrador omnisciente y se centra en sus protagonistas, Sofía y Daniel. Cada capítulo pertenece a uno aunque Sofía tiene más capítulos. A veces la narración es directamente de Sofía, y ésto es algo curioso porque lo narra una niña pero es como si las palabras elegidas fueran de un aduelto. Los personajes están bien trazados y es fácil empatizar con ellos, sobre todo con Sofía pero aún más con Julia, esa niña que tiene su destino sellado desde que nació y que hagan lo que hagan por ella los médicos, seguirá siempre de hospital en hospital.
La novela también se apoya en hechos reales para justificar algunos de sus personajes, algo que me parece super original e ingenioso. Os hablo del hecho real que ocurrió en 1950: El 29 de enero del 2020 se cumplieron setenta años de una tragedia que dejó una profunda huella en la ciudad. Murieron tres de los 28 ocupantes de un destartalado autocar de la empresa Manolito después de chocar violentamente el vehículo contra un platanal de Indias. Y los demás, casi todos, salvaron la vida gracias a la intervención espontánea y entregada de diez prostitutas del Pombal, que se jugaron el pellejo para rescatar a las víctimas de un cacharro con ruedas que se convirtió en la caldera del infierno. Una de estas prostitutas será alguien muy importante en nuestra novela.
Como veis, no tengo más que buenas palabras para esta novela. Es cierto que a veces peca un poco de drama, y que es una historia que hay que leer despacito, va lenta, pero se saborea. Con un marco de fondo inigualable y que a mí me pierde como es Galicia, con unos personajes que dejan huella y una trama tan perversa como trágica, a mí me ha gustado mucho y la recomiendo. Además la autora deja ese halo de esperanza al final, algo que no era usual en esos tiempos y con esas gentes, pero las personas de pueblo, sencillas, que luchaban a diario por su vida y por los suyos, era lo menos que se merecían. La autora escribe muy bonito y además he aprendido muchas cosas, algo que yo agradezco siempre. Espero que vosotros le deis una oportunidad y Cuando el viento hable esté en vuestras manos este verano.
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