Hola hola!!!
¿Cómo lleváis septiembre? Nosotros por aquí esperando a ver si llega el fresquito, que se está haciendo de rogar jejejeje. Tengo muchas cosas que enseñaros por el blog, pero como las fechas mandan, hoy viene la reseña de una novela a la que le tenía muchísimas ganas y nuevamente he podido leer gracias a Babelio y su programa de Masa Crítica que siempre me dan las mejores sorpresas cuando participo. Y es que hoy os voy a hablar de una lectura que se ha hecho viral por redes: La noche de San Juan, de Adolfo Rodríguez, que viene de la mano de Editorial Grijalbo y que hoy vamos a desmenuzar y así ver si tenemos que leer toda la trilogía o no es para tanto. ¿Preparad@s? Venga, que comenzamos!
Sinopsis:
Para superar sus problemas personales, el inspector Gabriel Somoza se instala en la vieja casa de sus padres en la costa alicantina: un rincón solitario del que guarda recuerdos felices. Sin embargo, sus planes de tranquilidad se ven truncados cuando descubre que el anterior inquilino desapareció en cincrunstancias extrañas y constata que los vecinos que lo rodeaban saben más de lo que cuentan.
Lo que comienza como curiosidad pronto se convierte en obsesión. Gabriel, impulsado por un instinto que creía enterrado, empieza a unir las piezas de un rompecabezas inquietante que solo alguien como él es capaz de resolver.
Adolfo Rodríguez nos lleva a un ambiente de playas cálidas y cielos azules pero con noches llenas de misteriosas sombras. Tensión, intriga y giros inesperados en una trama tan precisa como impactante.
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Opinión y Reseña:
En esta novela vamos a conocer a Gabriel Somoza, un ex inspector de policía marcado por una tragedia de esas de las que nadie sale, y así está él, no quiere saber nada de nadie, sólo volver a su antiguo hogar y encerrarse y olvidarse de todo, cerrar los ojos un día y si no los abre más mejor. Es el típico policía atormentado del que sólo un crímen lo puede sacar de su letargo. Cuando vuelve a la casa de su infancia en la costa alicantina, en Coveta Fumá, se lleva varias sorpresas: el anterior inquilino ha desaparecido, por lo que él accede a la casa en compañía de la policía, que ya investigó esta desaparición en su día pero no llegaron a nada claro y cerraron el caso. Por otra parte la casa está más o menos limpia pero hay un cuarto muy peculiar montado y adornado de una manera muy concreta. Aunque no está en sus planes, la curiosidad lo corroe y empieza a preguntar por el vecindario acerca de su inquilino, algunos de sus vecinos son reticentes, y ariscos, otros no quieren ni verlo, y una minoría muy pequeña le dan algún dato a regañadientes o con algunas ganas, pero poca cosa. Hay que tener en cuenta además que el autor ha enclavado la trama en el año del COVID y el confinamiento, algo que le da un extra a esa relación con los vecinos, ya que Grabriel que está y no está, no usa ni mascarilla, va a las casas de los demás saltándose el perímetro y esto altera y cabrea a los demás, además de aumentar la tensión entre todos, y marcando un estilo y atmósfera que tanto beneficia como empeora la investigación y los interrogatorios.
Es ésta la primera entrega de la «Trilogía de la noche», que presenta una lectura ágil, llena de misterio y que se nota que bebe directamente de autoras como Agatha Christie. No es que haya un montón de sospechosos encerrados en un lugar pero sí en un vecindario, ya que prácticamente todo transcurre allí. Casi casi es un domestic noir al más puro estilo Shari Lapena. Así que si os gustan esas dos autoras tenéis que leer esta trilogía porque no os va a defraudar. Todos los vecinos parecen ocultar algo, haciendo que el protagonista (y quien lee) desconfíe de todo el mundo. Y no es que lo parezcan, es que casi ningún vecino es trigo limpio. Me encanta que vayamos conociendo todo de todos los matrimonios, y que sepamos todos sus trapos sucios, matrimonios infieles, que se destestan, con hijos que no son suyos... Vamos la típica urbanización super pija donde en realidad casi nadie es buena persona, una vez más las apariencias engañan.
Lo que era en primera instancia un poco de curiosidad debido a su deformación profesional, da un vuelco inesperado con el descubrimiento, gracias a un gato al que Gabriel adoptará, de algo que lo pone todo patas arriba. A partir de ahí, el policía pide volver al cuerpo y acabar su excedencia para investigar al 100% junto con Patricia, un antigua compañera y amiga, el caso de Rafael Sierra.
* Hoguera de San Juan en Alicante, algo que sirvió para encubrir el crimen.
Gabriel y Patricia descubrirán algo que ocurrió hace casi un año, en la noche de San Juan y las hogueras. A partir de ahí, movidos muchas veces por las instintos del policía más que por pruebas o evidencias claras, comienzan a investigar con pasos firmes. No estamos ante un thriller frenético, de esos que son una carrera contra reloj, el crimen a está hecho y hay que resolver quién y porqué. Pero esto no le quita adicción a la novela. De hecho, cuenta con capítulos cortos y cambios de punto de vista que aceleran el ritmo de lectura. Es cierto que a cada capítulo ocurre algo, parece que se acorta la investigación, pero en las siguientes páginas hay un giro de guión y alguna traba que les hace dar un paso atrás o confirman que lo que pensaban no era así y hay que seguir tirando del hijo por otro lado. Esto lo hace muy interesante para el lector, ya que no mete paja, ni cosas inverosímiles en post de la "acción", algo que acaba chirriando al lector. Éste quiere saber más y el autor se lo da.
Los personajes me han gustado bastante. Gabriel es un policía que no se achanta ante nada (ni siquiera ante un sicario), pero lleva un dolor muy grande encima que lo ha sumergido en un hoyo del que no puede salir. Su amiga y compañera le da su apoyo, y creo que puede ser que surja algo entre ellos más adelante. En cuanto a los vecinos, son todos un regalito, no hay ninguno al que soporte, son tiranos, aprovechados, pedantes, soberbios.. De todo el vecindario se salvan dos o tres que son legales.
La ambientación es otro punto fuerte de la novela. Se nota que el autor conoce la zona y lo describe todo como si estuvieras allí: el olor a salitre, el ruido del mar y las olas de fondo, la urbanización en sí, las cuestas... También ha sido capaz de transmitir 100x100 el momento COVID y toda la situación que se vivió, cómo la gente inventaba para salir a la calle y saltarse el confinamiento (por ejemplo gente que en la vida había paseado a su perro y ahora sí).
En definitiva, estamos ante un thriller sosegado pero igualmente adictivo y que se lee en un suspiro porque no dejan de pasar cosas y el lector quiere saber más y más. Muy bien construído, con una trama verosímil y que va in crescendo a lo largo de sus páginas, con un estilo claro y directo que funciona muy bien, sin artificios, y eso sí, con un giro final que yo particularmente ví venir pero cuando me quedaba muy poquito muy poquito para acabar la novela. Todo queda cerrado sin cabos sueltos, algo que siempre agradezco. Todo esto hace que quiera seguir con la trilogía sí o sí!
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Muchas gracias por tu reseña. No lo conocía, supongo que porque no uso redes sociales desde hace años, pero tiene muy buena pinta, me da un poco de pereza que sea trilogía, pero me lo apunto que creo que puede gustarme. Un abrazo.
ResponderEliminarUma história em que o mistério aguça o apetite da leitura.
ResponderEliminarAbraço de amizade.
Juvenal Nunes
Buena reseña del libro
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