Buenos días!
¿Qué tal todo? ¿Estáis a tope preparando cositas de Halloween? Yo estoy viendo ya mucho por intagram, pero estoy un poco apática con el tema así que no sé si al final haré algo, espero que si lo celebréis os lo paséis genial (con prudencia, que seguimos en Pandemia).
Después de cositas chulas en el blog, era hora de traer una nueva reseña, de una novela que llegó a mis manos gracias una vez más a Babelio y su programa de Masa Crítica, y también gracias a Duomo Ediciones que colabora con ellos. La verdad es que a esta novela le eché el ojo en cuanto la ví en las novedades de la editorial, y es que esa portada me enamoró desde el primer momento, así que encantada con la novela que eligieron para mí. Pero será el interior tan bonito como el exterior y tan prometedor como parece? Os enseño la portada y la sinopsis y os cuento!
Sinopsis:
Hace once años, el mundo de Amy se vino abajo y decidió empezar a coleccionar objetos, cosas que le recordaban las épocas felices de su vida. Ahora es una acaparadora compulsiva y su hogar se ha convertido en un almacén repleto de tazas, jarrones y un montón de cosas que, en realidad, no necesita. A este ritmo, acabará enterrada bajo una montaña de trastos en su propia casa.
Afortunadamente, la llegada de unos nuevos vecinos la obligará a plantearse su modo de vida. Y por casualidad, un descubrimiento fortuito le devolverá ese pasado que tanto ansía. Porque Amy todavía tiene un futuro que la está esperando.
AUNQUE LA ESPERANZA PAREZCA DESVANECERSE... LA BELLEZA SIEMPRE SURGE EN LOS LUGARES MÁS INESPERADOS.
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Opinión y Reseña:
Tengo que reconocer que hay veces que las lecturas que elijo me conquistan por sus portadas. Evidentemente, la sinopsis me llamaba la atención, pero esta portada tan bonita, con ese azul cielo y ese sobre (que tiene muchísimo significado) repleto de flores, jarrones, pájaros y mariposas, me conquistó. Me enfrenté a Los secretos de Amy sin ningún conocimiento de su autora, sin leer críticas, ni opiniones... Sólo dejándome guiar de la mano por esa portada. Y acerté! Amy y su mundo me han encantado!
* Los secretos de Amy, rosca de chocolate y crema y mi taza nueva, me encanta estrenar tazas como a Amy.
A Amy la empezamos a conocer en una fiesta con los compañeros del trabajo, no está cómoda, así que se larga en cuanto puede escaquearse. Cuando sale del lugar en el que están se lleva con ella una botella que ve abandonada en una mesa, le parece bonita y se la guarda en el bolso. Otra más para su colección. De esta manera, descubriremos su obsesión: coleccionar cosas que tienen relación con su vida anterior, en la que era plenamente feliz, hace 11 años. Pero algo ocurrió y todo se desvaneció. A partir de ahí, la estructura del libro nos ofrece dos líneas temporales: unos capítulos serán dedicados a su vida antes de este hecho, y después su vida actual, con una vida normal de cara al exterior, y su trabajo, pero con un mundo de fantasía y a la vez un caos brutal cuando cierra la puerta de su casa tras de sí.
Los capítulos de la actualidad irán numerados siendo un total de 15, mientras que los de su vida pasada llevarán el nombre de una de las cosas que Amy colecciona y vienen en una página que precede al capítulo con un dibujo que alude a ese objeto que la protagonista atesora en casa (o en en jardín, el delantero o trasero). Os pongo abajo imagen de algunos de estos capítulos para que también veáis como es el libro por dentro. Mediante estos capítulos de "objetos" sabremos cómo empezó Amy su obsesión con cada uno de estos grupos de tazas, o macetas, o periódicos, la iremos entendiendo más porque es su manera de aferrarse a su pasado (lo que otros dirían no pasar página). Pero cuando lo has perdido todo y sólo te queda eso, ¿cómo lo haces? ¿será capaz de lograrlo ella?.
Como os digo, algo del pasado hace que Amy no sea feliz, sólo se dedique a su trabajo, sin más salidas ni eventos ni citas ni compromisos, y sólo esté tranquila, relajada y feliz en el mundo que se ha creado dentro de su casa, con sus tesoros, cositas que hay ido "cogiendo", "salvándolas de un contenedor" o comprándolas, así se ha montado su mundo y su familia que la acompaña, por ejemplo un montón de pájaros de porcelana, loza... que incluso tienen nombre y con quienes conversan... Por lo que os cuento parece que os estoy hablando de una anciana con síndrome de Diógenes que ha perdido la cabeza. Nada más lejos de la realidad, Amy es una chica jóven de 30 y pico años, guapa, inteligente y artista (aunque también haya dejado de pintar). Pero algo va a ocurrir que lo cambiará todo, y tiene que ver con la llegada de nuevos vecinos que pegan con su casa, y con su jardín. Estos vecinos son un padre con sus hijos pequeños y su nueva novia. La cosa promete. Además, hay entre medias metida una vecina, Rachel, que se hace amiga de la novia de Richard, y la pone al día bien pronto de la rareza de Amy, acusándola de tener ratones, de no tener un lugar seguro para vivir, y presiona a Amy amenazándola con denunciarla. La cosa va a más cuando uno de los niños de Richard se mete en el jardín de Amy y hay una caída de unas macetas macizas en torre. La desgracia está a punto de suceder. Ahí empieza el click en la cabeza de Amy. Hay que quitar algunas cosas (aunque sea el 0,01%), además de poner una valla para que los niños no corran peligro. Si corren peligro, es que la cosa es seria, hasta ella misma lo reconoce. ¿Cómo lo hará?
Empieza a organizar las macetas y descubre algo que se había caído entre ellas y se ha conservado allí durante mucho tiempo, la lluvia lo ha estropeado pero sin duda es una pista que la puede ayudar a resolver qué ocurrió hace 11 años y quizás pasar página encontrando la verdad. Así pues, vuelve a contactar con la policía, con Jack, al que ya conoce tanto de su vida pasada como de la investigación de hace 11 años, para informarle del hallazgo y comienza con una serie de pesquisas a la que nosotros la iremos acompañando.
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En cuanto a la autora, Eleanor Ray cuenta con una licenciatura en Literatura Inglesa de la Universidad de Edimburgo y trabaja en el área de marketing. Vive en Londres con su esposo y sus dos hijos pqueños. Eleanor encontró la inspiración para escribir Los secretos de Amy en los objetos que su bebé recolecta y atesora: ramas, botellas de agua vacías y margaritas marchitas. Le encantaría adoptar un gato, pero esperará hasta que los niños crezcan un poco y no se acerquen al bol de croquetas.
Espero como siempre que os haya gustado mucho la reseña de hoy y que os haya ayudado a descubrir una nueva lectura. No he visto ese libro por ningún blog, igual esta reseña es la primera, sería todo un orgullo que fuera yo quien os inspirara para acercaros a la historia de Amy. Contadme si os apetece, si os ha llamado la atención para leerla, o quizás la hayais leído. Espero vuestros comentarios! Un beso grande!